Estás harta de hacer noches (¿quién no?), de aguantar pacientes incómodos y que incluso hay días que se te revuelve el estómago al llegar al hospital.
Tienes mil ideas en la cabeza para ganar algo más, pero no sabes por donde empezar.
Has hecho mil másters para mejorar tu situación y por ahora no has hecho nada.
Quieres salir del sistema público de salud, pero no sabes cómo hacerlo.